miércoles, mayo 18, 2005

INVASION

INVASION

Me miras, de reojo me miras.
Esperas.
Decides.
Descuidadamente - imperceptiblemente - humedeces tus labios.
Giras tu rostro.
Te acercas, es claro que me tomas por sorpresa; no das tiempo – supongo que de eso se trata – de que yo prevea, levante defensas, amuralle caminos, toque trompetas que anuncien tu subita llegada . Nada
Para cuando me doy cuenta – como era de esperarse -, aprovechando una rafafaga favorable de viento, la exacta conjuncion de ciertos astros, un cambio esperado en la marea y mi tendencia a perderme en el vacio, a levantar amarras y tirarme a la calle de enfrente a la menor provocación, me has besado.
Tu beso, es decir , ahora nuestro beso, me llama, me invoca, me trae , me devuelve. Asi que de pronto, cuando despierto, estoy en tus labios.

Y mientras te beso, siento, se, que tu boca es un surco abierto que humedezco para la siembra; que tu cuerpo se escurre como una fruta recien mordida ; que se desprende de ti un inquietante aroma a tierra mojada ; que tu boca es una luna nueva que sacude todas las mareas ; que tus labios son una sombra rojiza que se recuesta en mi boca; que en medio de nuestro beso hay un océano lleno de corrientes que chocan incesantes; que en este lindo silencio te entrego esto que soy , gota a gota /

De pronto, te separas, entre cierto y confuso, alcanzo mirar tus ojos que se alejan , tu boca a la distancia.
Percibo la sonrisa entre tus labios, tu dulce victoria consumada.
Un solo beso ha bastado, tu piel , tu aliento me han traido del limbo, del destiempo, del destierro para encontrarme – justo donde querias - de nuevo vivo entre tus labios.