jueves, febrero 03, 2005

TU ME ACOSTUMBRASTE

TITULO SABOR A MI
POR ADOLFO MORALES MONCADA.

No eres mía, ni soy tuyo, por que lo deseé, o por que lo suponga , o acaso, ilusoriamente lo imagine.
No, no eres eres mía por que te viva como un objeto que se poseé, que se gana, se luce, se guarda , y que finalmente, por gastado, por usado, se olvida.
No eres mía, ni pretendo ser tu dueño, y así de un borrón, decretar la inexistencia de tus ideas, de tu libertad ¿Quién soy yo para poseer tu voluntad de ser o no ser, de estar o no estar, de amar o no amar, de entregarse olvidándose de sí misma o de decir, hasta aquí llego, besos y adios?.
No, no eres mía como, algún día descubrí, nada que me rodea lo es. Los objetos llegan a mis manos siguiendo caminos obscuros a mi entendimiento y en medio del mismo misterio, un día se van. Llegaste, cuando menos te esperaba, tu presencia no responde ni a plegarias, ni a sueños inconclusos o fantasías gastadas o malbaratadas. Simplemente apareciste en mi vida, te acomodaste a mis horas ( en particular a mis noches ) , a mi piel, estás ahora entre mis manos y algún día ( secrétamente oro por que ese día nunca llegue ), en medio de otra obscuridad, ( aunque todo seguirá en el misterio ) quizá, te irás .
No eres mía aunque la sociedad, la historia, las canciones de amor y desamor, algunos poetas de la incertidumbre decreten la pertenencia como ingrediente insustituible del amor.
Tu belleza, con su dolorosa inasibilidad, no me pertenece.

Eres mía, no por las bagatelas que son las palabras maldichas, ni por que haya una fotografía con mi imagen en algún lugar cercano a tu vista. No eres mía, ni lo serás como respuesta a un ejercicio de lo cotidiano, de lo superficial, de la carencia .
Eres mía por que allá en fondo de tu mirada , donde no hay otra cosa que la esencia de tu vida, puse mi nombre, letra a letra, sumergiéndome en tus pupilas susurrándome .

Eres mía por que recorrí tu piel con un afán de cartógrafo enloquecido ;sumergido en ella, palpé escrupulósamente cada extensión, cada pliegue, cada resquicio; como cualquier explorador de lo desconocido, seguí las lineas que cruzan tu cuerpo de extremo a extremo, llegué a la encrucijada donde convergen, donde abrí tu piel como tierra con mis dedos, escalé y descolgue tus hombros, dejando mis huellas ( las de mis labios ) por los confines de tu rostro, hasta que finalmente, agotada de besarte, descansó mi boca entre tus senos .

Eres mía por que tu piel está llena de mis nombres, de mis huellas ,de mis aromas. Tu piel ha perdido tu sabor y ha conocido el aroma que yo le dí.
Eres mía, por que una noche, depositaste tus miedos en mis manos, temblorosa lloraste entre mis brazos mientras le ganabas la batalla al desamor y al desconuelo .
Eres mía por que nuestras almas se acercaron tanto, que sus cuerpos terminaron por reconocerce mutuamente.No me fueron ajenos entonces, tu voz, ni tus pasos, ni tu respiración a mi lado, ni tu mirada, ni tu pierna encayada entre las mías .
Eres mía por que te fuí develando, desenvolviendo, desnudando de tu pasado, de tus angustias, de tus pesares, de tus fantasmas, de la que creias que eras, hasta que desnuda de ti misma te recostaste a mi lado.

Eres mía más allá de que lo diga yo, o acaso tu misma, más allá de que lleve tu beso en mis venas, tu nombre en mi nombre, mas llá de que tu ausencia me delate, y tu presencia me salve, eres mía por lo que sembré de mí en el fondo de tus ojos, por que de tanto besarla, tu piel ha cambiado de aroma, ahora tiene otro sabor .

Eres y lo serás mía por un tiempo que siempre será un misterio. Pasará un año,o diéz o mil. Quizá cada día sea una eternidad, quizá seas mía mil eternidades y en cada una de ellas, en tu boca estará mi humedad, en tu alma reposará mi nombre, en fin, en cada poro de tu ser se encontrará ese sabor que yo deposité, sabor a mi.