viernes, febrero 25, 2005

NOSTALGIA

El amor tiene su propio lenguaje, metáforas inherentes al acto del irrenunciable amor.
Los actos de amor son dedos que usan como tinta la humedad que emana de la piel sobre la que delinean – pintan, deletrean , narran - su deseo, son lenguas de fuego que danzan incansables confundiéndose en medio de la humedad compartida, son cabellos sacudidos por vientos intangibles.
Los amantes que nada tienen sino su desesperado amor sobreviven a la soledad, al abismo de la noche, a la furia de la tierra embravecida aferrados al destino de su delirio amoroso, a sus cuerpos iluminados por la luna y al beso que los rescata de la muerte.
Por que finalmente, frente a la inmensidad del espacio que oscilante los acercaba y los alejaba, ante la intangibilidad del tiempo, ese discurrir inexorable y misterioso de las incontables horas que fueron necesarias que pasaran para que los amantes llegaran exactos a su cita – en inesperado rincón de una ciudad cualquiera – a ellos, los amantes, una verdad, una sola certeza les rescata del ancho mundo y su incontrolable devenir: su amor.
Es el descubrimiento de la pasión de uno por el otro lo que da sentido a los días, las horas, las noches, la lluvia, la obscuridad, los sueños, sus sueños , los cuerpos, sus cuerpos. Es la pasión amorosa lo que hace sagrado cada rincón de esa ciudad antes extraño, porque ahí, en ese preciso lugar el primer beso, allá el interminable abrazo ,en aquella pared su imagen recortada de la ciudad que la miraba, en ese sillón la blusa que terminó siendo inútil, en aquella habitación su cuerpo gritando en silencio. Es su amor el testigo de su existencia, el bálsamo en medio de sus dolores, el hilo que teje la trama donde se unen paisajes inimaginados, palabras enamoradas, rebanadas de pan, la esperanza en medio del abismo que como humanos siempre les rodea, la llama que ilumina su corazón –que ahora es uno - en sus incontables días y sus infinitas noches.




¿Cuánto dura el amor ?
¿Cuánto tiempo hay que esperar, cuánto hay que hacer, para llegar ineludible, puntual , a la cita que se va construyendo lenta y pausadamente, a lo largo de días, meses , años ?
Porque cuando se trata de destino , hay que ser puntual.
Y cuando el momento llega, ¿somos capaces de reconocerlo? ¿de mirarle a los ojos y saber, que finalmente la espera ha terminado ? Entonces.... sin vacilaciones ¿le tomamos en los brazos ? ¿Reconocemos cuando el destino ha cumplido ?
¿Asumimos lo que está en juego ?
Una tarde que parecía cualquiera. La noche de esa tarde.
Ella, como yo, descubriéndonos pausadamente, develando sorprendidos hora tras hora el del destino en el cuerpo del otro, en el palpitar del otro , en lo que miramos y encontramos cuando miramos frente a frente a los ojos del otro .
¿Cuánto dura el amor?
¿Hay que esperar toda una vida para llegar a una sola tarde?
¿ Para vivir una sola noche?
Una tarde.
La noche de esa tarde.
¿ Y, después?
¿Vale la pena una sola tarde y una sola noche?
¿Puede cambiar el sentido , el significado de las palabras , de los objetos, del tiempo ,porque fueron dichas y escuchadas por que fueron tocados esa tarde y esa noche?
Hoy, tiempo después me resta la Nostalgia.
Y claro, las palabras.










Abrazarte.

Tenerte contigua, cercana, casi propia, empequeñecida en el horizonte abierto de mis brazos. Nada tuyo queda fuera. Todo cuanto eres se encuentra en medio de mis brazos, respirando pausadamente en mi pecho, mientras mis dedos palpan y atestiguan tu temblor apaciguado.
Abrir mis brazos y comprobar que tu cuerpo adopta la forma del abrazo que lo contiene, mientras me doy cuenta de que en realidad se abraza con todo el cuerpo, por que te sitian mis piernas y mis manos , y a veces mis besos, por que en un abrazo te digo aprisionada que te quiero, que me duele el cuerpo sin tu cuerpo.
Aquel abrazo, lo recuerdo bien, esa tarde estabas a un lado del librero, junto a la puerta de tu casa. Tus dedos jugaban en mi espalda, algo escribían mientras yo palpaba por primera vez tu espalda infinita, media cautelosamente la distancia entre tu cuello y tu cadera, mientras me recostaba en tu cabello negro, y escuchaba tu respiración una a una (ese silencio suspirado que nace de tu boca y que sin decir nada todo dice ) .
No se cuanto pasó (¿quién cuenta los respiros de una mujer? ,acaso escuchaba lo que me gritabas en silencio ). Sé que después de ese abrazo no quise irme más.


Azar.

Destino. Años sin saber de ti para llegar a tu lado justo a la hora. Incontables noches de imaginarte, de intuirte, hasta arribar a esta, en la que cuando te vi no sabía – lo juro - que se convertiría en la noche en que recostada en mi pecho te besaría. ¿Es coincidencia que los poetas hablen de nosotros? ¿Que misterio o certeza hay tras no se cuántas canciones de amor que narran nuestra historia? ¿Qué del tiempo que te tomó llegar a mis brazos? A esa tarde en la que palpé tu espalda y llegada la noche circunnavegue tu cuerpo. Por que finalmente eres tu. Estás aquí. No es mi imaginación tu cuerpo atenazado al mío. No son fantasmas quiénes se abrazan temblorosos en medio de la noche.¿ O es un sueño tu boca en mi beso ? ¿Una ilusión mis dedos deshilvanando tu cabello? No. Eres tu.
No importa que te tomaran años – diez, cien o mil, ¿que son mil años? - llegar mi existencia.
Eres tú, el destino ha cumplido su palabra. Lo sabemos.
Eres tú con tu alma recostada aquí en mi pecho.






Beberte.

Acercarme a tus humedades y beber como pequeño ciervo y como tigre sediento. Beberte como Nosferatu insaciable y desesperado, sabiendo que mi existencia depende de saciarme de ti, de ahogarme de ti, de nacer de inmortalizarme en ti.
Beberte como se bebe el vino. Despacio, como me enseñaste aquella tarde en que celebrábamos quizás solo estar juntos. Recuerdo que tomaste una copa llena en tus manos, me mirabas a través de a la copa, alrededor de ella, junto a ella , hablabas y me explicabas del aroma , del momento, de la temperatura del vino , bebías a pequeños sorbos, mientras yo quería ser el vino en medio de tu boca, escurriéndome hacia tus adentros, haciéndome parte de ti. Esa tarde brindamos por la tarde, por el vino, por un nosotros que aún no existía. Muy seria me decías que se aprende del vino llevando la humedad hasta la boca ,dejando que el sabor penetre con lentitud y se difunda, que dance y juegue con tu lengua, hasta que desaparezca la espuma y todo el sabor amargo y dulce pase a tu cuerpo. Me dijiste también que el sabor del vino se queda dentro matizando el aroma y el sabor del cuerpo (listos para que alguien los pruebe). Al final de esa tarde, la botella de vino terminó vacía sobre la mesa. Tu, con ese sabor dulce y amargo que se filtraba a través de tu blusa café. Yo, comprobando que tenías razón, el sabor de vino se queda en la boca. y en los poros de la piel.


Blusa.
¿Quién mira la blusa de una mujer sin intuir, sin imaginar, sin recordar, sin desear? ¿ Quién se detiene a percibir su color, su matiz, su textura, su olor, su sabor, su elasticidad ? ¿ En dónde posar tu mano para llegar a una espalda ( que descubres infinita ) , a unos hombros luna creciente, luna menguante que nacen del horizonte gracias a tus manos , a unos brazos que te rodean ? Tienes que tocar la blusa y sentir (imaginar) la piel, probar la blusa para palpar la piel, recorrer la blusa , detenerse en cada botón, seguir el misterioso camino de cada costura, medir lentamente la distancia entre los hombros ,siempre cercanos y la cadera en ese momento lejana y dormida .
Esa tarde llevabas una tersa blusa café. El abrazo, el primero, fue junto a tu librero, a un lado de la puerta. Toqué la blusa para sentir tu piel, posé mis manos en tu espalda e inicié un recorrido lento, apacible, sereno; tu respiración (apretada en mi pecho ) era pausada hasta que un beso arribó a uno de tus hombros , un ligero lamento ( el primero ) surgió de tus labios invisibles. Tus hombros despertaban.
Horas más tarde tu blusa tenía un nuevo sabor, la profecía, la promesa se cumplía, la esencia del vino llegaba desde la piel escasamente escondida.
Estabas sentada en la alfombra ,tu cabello caía sobre tu rostro, lo deshilvané para mirar tus ojos, para probar la noche, para retar al destino. Nos besamos, algo nos dijimos de nuestras bocas. Te tomé de los hombros mientras descuidadamente desabotonaste tu blusa para ese entonces inútil. Tu piel estaba despierta (quizás la blusa arropa a una piel que está dormida, como a un bebe que duerme ).
Yo estaba sentado frente a ti, entonces inesperadamente tus alas se abrieron.



Cercana.
Al alcance de mis sueños, propia de mi imaginación. Estás donde termina mi escaso cuerpo, donde se agota mi voz ,donde nace la noche y mi deseo. Estás ahí para corroborar que mi locura es cierta, que en mi delirio una mujer me espera. Estás ahí para rescatar mi historia del olvido, mi noche de la soledad y del frío. Estás ahí junto a tu librero en medio de mi abrazo, estás ahí en el umbral de la noche, estás ahí desabotonando una blusa ya inútil, estás ahí mirando la ciudad desde mis ojos, estás ahí en la letra de una canción que repetimos incansablemente por que hablaba de nosotros. Estás ahí y te miro como un espectador de tu presencia.
Estás aquí y estoy contigo dejando que la noche se asombre de nuestra existencia.
Estás aquí, esta tarde ,hemos compartido algunos trozos de pan , canciones que nos narran . Estás aquí esta noche develando tu rostro, ese que cambia cuando estás a punto de ser besada ( nunca eres mas bella como cuando estas a punto de ser besada).Estás aquí cercana, justo a la distancia de mis brazos, donde inicia mi lucha contra el recuerdo, donde mi alma infinita te abraza con su efímero cuerpo.


COINCIDIR.
Hacer, no. Pensar, no.
Disfrutar lo que sucede simultáneamente. Somos todo lo que sucede. Somos todo lo que hacemos. Somos todo lo que deseamos .
Coincidir .Tus ojos que van y vienen sobre mi piel y mis deseos, tu cabello negro oscilante (ráfagas de noche que pasan por mi rostro y latiguean a mis dedos incapaces de contenerla), todas las canciones de ese disco cantándonos , el otoño que acecha, el incontenible amor flota en el ambiente, las imágenes coloridas en las paredes, las copas semivacías sobre la mesa , la botella abandonada, tu blusa que se poco a poco se hace inútil , las velas que iluminan tu cuerpo hasta que mis dedos lo rescatan de la incierta obscuridad, el sol nocturno que nos ilumina ,tu beso que llega exacto a mi boca con el sabor amargo y dulce del vino que probé primero en la copa que me diste y ahora bebo de tus labios, tu piel que se te escapa ,nuestra respiración que nos mantiene escasamente vivos ,ciertos , respiración que oscila y estalla como tu pelo ,como tu furia, las tenazas de tus piernas , el deseo desatado , la noche embravecida, tu mirada que se asoma ,tu aroma que me invita , nuestros cuerpos entrampados, tu vida y mi vida que se encuentran en un resquicio de la ciudad en una hora convenida . Todo ahí, todo ahora cumpliendo mi irreductible deseo. Sí ,”tantos siglos, tantos mundos , tanto espacio....” y llegar a tiempo al único beso, a la única humedad, a la única noche preparada desde siempre. A la noche que será vivida para ser recordada, para justificar su existencia en nuestras vidas, para probar de que estamos hechos tu, yo y el destino. Para que llegue la nostalgia.


Copa.
Mis dedos diminutos toman la copa, la rodean, la colman .Uno y otro la acarician ,sienten la frescura que despide ,su suavidad, su tersura, la brillantez del cristal. Finalmente un dedo de tu mano se posa sobre el borde de tu copa. Tu dedo gira ,danza, palpa ,siente, descubre, recorre como quién recorre ...unos labios ? unos párpados ?,un rostro ?, un cabello? Mientras tu dedo recorre suavemente el borde cristalino de tu copa tus labios se entreabren, se preparan ,se humedecen, los humedeces, ahora brillan y con un movimiento lento llevas la copa a tu boca y depositas ahí la indeleble firma de tus labios, como lo harías... con otros labios ? quizás por eso mientras tomas tu copa y bebes ,yo hago lo mismo.

Deletrear.
T/U C/A/B/E/L/L/O U/N/A N/O/C/H/E A E/S/C/ A/L/A/R
M/I L/L/U/V/I/A Q/U/E N/O/S E/M/P/A/P/A.

Deseo.
Deseo triste.
El tiempo ha pasado, una ansiedad lenta y espesa me amenaza en tu ausencia, cuando irremediablemente te espero. Buscarte inútilmente en mis recuerdos.
Imaginar tu llegada en cada mujer que atraviesa el umbral de un café cualquiera ,donde espero utopicamente que aparezcas como una materialización de mi deseo ,mientras mi café enfría solitariamente.
Deseo e imaginación.
Esa tarde , estamos en la sala de tu casa. Tu rostro está frente a mí. Te acercas. Abres ligeramente los labios, un ruido, ese tenue chasquido ( tú no lo percibes , es el lápiz labial que se desprende, es una puerta que se entreabre, es un abismo que se dilata ) que escucho sigilosamente ( te voy a besar).
¿Sabes que cada vez, que todas y cada una de las veces que vas a besar tus labios hacen ese tenue sonido que anuncia que están listos , que el beso es inevitable ?
Deseo e imaginación.
Esa tarde, estabas sentada. Llevabas una falda corta y medias, cruzas las piernas. El sonido es inequívoco. Tus piernas se deslizan, se acomodan, se recuestan una sobre otra. Tú hablas de no se qué, de tu trabajo, de no se que amigos, yo te miro, te escucho, pero no estoy escuchando tus palabras, escucho los sonidos que tu no sabes que haces. La tarde recién inicia, acomodas las copas en la mesa, me pides que descorche el vino. Caminas, te sientas, cruzas las piernas.Yo escuchco.
Imaginación y deseo.








Erótico.
Mirarte y descubrir misterio y belleza en tus ojos. Tocarte e insospechadamente saberte playa y arena. Hilvanar y deshilvanar la noche en tu cabello. Sucumbir ante el aroma que emana de tu piel descubierta y ser rescatado por la humedad de tu beso, prueba irrefutable de tu existencia.
Aquella tarde, esa noche.
El suave deslizarce de tus piernas.
Tu boca , maripoza incendiada que aletea frente a mi rostro.
Tus manos que tocaron las copas, tu blusa, tu falda, algunos trozos de pan, tres libros, mi piel.
Ahora cada objeto es una metáfora tuya. Estás en tus medias, en las canciones (que escuchamos repetidamente) , en el rojo ( de tu boca ) , en el café ( de tu blusa que se tornaba inútil ), en el negro ( de la noche ,de tus cabellos desatados , de tus ojos sin fondo ) , la cadencia (de tu cintura),en la poesía ( que narraba nuestra historia ), en el sigiloso sonido (de tu boca que se entreabre), en la ciudad ( que mirabas desde mis ojos ).
La ciudad es una metáfora tuya por que la miraste , por que ha sido tuya.
Yo mismo , ahora soy tu metáfora.

Fantasía.
Expandir el presente. Vivir ese estado de consciencia donde el tiempo no corre, el futuro no existe y al pasado no hay quién lo convoque.
Esa tarde en que nos dijimos que en ese abrazo pasaríamos incontables años. (¿Esa tarde sigue ahí?) Sin saberlo , ¿cada noche nos abrazamos?.
Esa noche que pensamos interminable.
Descubrir la fuente inagotable de tu boca.
Colgarme de la luna que pende y crece en medio de tus pechos.

Furia.
Noche ennegrecidamente roja que desata la humedad y el deseo.
Cabello enrojecidamente negro que latiguea furioso frente a mis deseos sacudidos por el grito de tu aroma ( es el olor de vino , lo sé ) .Es de noche, estamos ( nuevamente )en la sala Tu cintura ha despertado, ahora escucho el oleaje , percibo su cadencia ,el tiempo , el péndulo ( hay una luna llena en algún lugar ) es una marea creciente con sabor amargo de un mar embravecido.
Noche de luna roja que delinea tu existencia, la noche nos anida, nos protege, nos revela, nos reclama.
La tormenta se ha desatado. La furia de tu cuerpo me sacude,
me aferro entonces a tus cabellos para sobrevivir al abismo ennegrecidamente rojo que pende sobre mi cabeza .El oleaje ha crecido, en medio de la tempestad , mi piel humedecida naufraga (por un momento temo a la muerte), finalmente encallo en tu cintura, tu cuerpo me ha salvado.
En el límite de la noche, húmedo y tembloroso te miro a los ojos para convertirme en sueño viviente.

Gozo.
Te he visto llegar. Te he citado en un café ( he necesitado verte ) .Esta terquedad mía de tener lo inasible, de escuchar la inaudible, de tocar lo intangible.
Pero te he llamado.
He imaginado tu llegada en incontables mujeres ajenas a mi delirio.
Sin saber por qué, miro hacia el umbral en el momento exacto – en las citas con el destino la exactitud cuenta - para finalmente corroborar que has llegado. Tu presencia me exorciza de los fantasmas que rodean mi mesa en tu espera. Pido un café sabiendo que lo tomaré caliente o tibio .Escucho tu voz diciendo mi nombre. Digo tu nombre y recupero tu mirada.
Lo sé, es dolorosa la inasibilidad de tu belleza.



Hilar.
Uno a uno tomo tus cabellos, los aprisiono, les susurro palabras antiguas para transformar las serpientes sedientas en filamentos nocturnos. Los anudo hasta tejer otra noche que se pierda entre mis manos. Esa noche tu cabello hilvanado, me salvó de la soledad y el naufragio, entregándome un rostro cuando los separé para descubrir tu mirada.
¿Sabes de la sensación de descubrimiento que tuve al tomar tus cabellos , hacerlos pasar por mis dedos , depositarlos tras tu rostro ,recorrerlos hasta llegar hasta su origen y entonces descubrir tu rostro frente al mío, mirándome?.



Humedad.
Que corre, que inunda, que se hunde como el oleaje en la arena. Humedad que te rodea solo para probar que eres circunnavegable y saberte penínsulas ,puertos ,playa y arena ,arrecifes ,imprevisibles tormentas y noches serenas.
Humedad que nace de tu boca con sabor a vino añejo.
Tu piel se escurre entre mis manos. Te acaricio y un rocío brilla entre mis dedos.
Aquel sueño ( soñado días después) donde me decías “ bebe ven “ y me llevabas lentamente , al origen de tus torrentes , de tus ríos , de tus lluvias, de tus tormentas. En el sueño yo era un hombre sediento y tu me decías “Bebe , ven ” y yo me arrodillaba y saciaba mi boca , mis manos , mi piel, mi sed. A la mañana siguiente desperté con el olor a vino añejo recorriendo mi cuerpo y tu adolorida de humedad compartida.
Tu beso, esa humedad con sabor dulce y amargo.
Tu cuerpo escurriéndose entre mis manos.
Mi lluvia que nos empapa.




Inhalante.
Por que también fue el aroma, un olor que nace de tus resquicios, de tus pliegues, de tus confines . Por que esa tarde el nuestro fue encuentro de sabores ( el vino , el pan ), de texturas( tu blusa finalmente inútil, tu hombros luna creciente, luna menguante ) , de olores que se mezclaban . Tu humor, tu sabor, tu olor. Tu olor a mujer mojada.
Tu olor a otoño tibio, a noche húmeda , a lluvia que nace de nuestros cuerpos y que finalmente nos empapa.
Ese aroma amargo y dulce que seguí y encontré en la desembocadura de tus ríos subterráneos.
Ese olor que aun ahora llevo conmigo. Es tu olor lo sé. Tu aroma que flota en medio de la ciudad.



Juntos.
Unir quizás las manos, dejar que los dedos se conozcan , dancen, se aprisionen y liberen mutuamente. Labios que exploran texturas, sabores ,que se rozan temblorosos intercambiando peces en las bahías que se trastocan. Chasquidos inaudibles previos al beso.
Juntos , finalmente , después de tu imaginación , después de mi deseo . Juntos en ese rincón de la ciudad, en medio de las paredes de la habitación, que nos miró sentados, arrodillados ,recostados, girando danzando uno junto al otro , uno sobre el sobre otro ,uno en medio del otro. Juntos dejando que nuestras almas descubrieran a sus cuerpos. Juntos, el destino ha cumplido su parte. Juntos como la cadencia y el oleaje, como la arena y la espuma. Juntos los labios,los sonidos, los aromas.

LAMENTO.
¿Qué hay tras el lamento de una mujer?
¿Un deseo insatisfecho ?
¿Un sueño inconcluso?
¿Un llanto contenido?
¿Un abrázame más?
¿Un cuéntame un cuento que a nadie le hayas contado?
¿ Un dime una poesía que hayas escrito para mí ?
Un, la noche es larga y sé que estas a mi lado.
Hay que estar ahí ,junto ,muy junto a ella para escuchar su lamento ,para atender el sueño que se escapa ,para cerrar aun más los brazos ,para apretar más los labios. Hay que estar ahí a su lado para atrapar el suspiro que despierta ,para descubrir la mirada enamorada ,para sentir la boca sedienta.
Te escuché esa noche una y mil veces. Escuché tus palabras ,escuché los ruidos que haces de los que tu nada sabes. Escuché tu lamento, ese dolor pequeño que nacía desde el lugar donde tu cuerpo y tu alma se tocan .Ese lamento que te estremecía en medio de mis brazos y que ....finalmente me hacía abrasarte más.
En medio de la noche , gimes, llamas , susurras lamentos por que el amor, lo sabemos, es extraño pero a veces duele ,por que cada beso hiere los labios ,por que cada abrazo es una celda , por que cada caricia en la espalda deja escrita un historia desangrada ,por que nuestro cuerpo no fue sino el campo donde nuestras almas se encuentran una mínima e interminable noche y al día siguiente ese identificado dolor en mis piernas o en tus labios eran solo las cicatrices de tu alma y la mía que se amaron .
Esa noche quizás te conté algún cuento que nadie te había contado. Quizás estuve a tu lado cuando arreció el destino, cuando concluimos el sueño.



Llueve.
La humedad flota en al ambiente, pequeñas gotas escurren de nuestros cuerpos que recogemos con las manos o con los labios. La humedad arrecia, la lluvia se acerca, nuestros cuerpos, lo sabemos , terminarán por desbordarse.
Imágenes insospechadas surgen del aroma y la humedad que gota a gota lentamente nos empapan.
Llueve, tu boca guarda la niebla y la nube ,el trueno y el relámpago que anuncia la tormenta.
Llueve sobre tu piel, soy humedad que gotea sobre tu espalda, sobre tu rostro, sobre tu vientre. Soy un aguacero que escurriéndose y termina inundándote.
Llueve en la obscuridad. Llueve fuera y dentro de nosotros.
Después de la tormenta, escampa un cielo nocturno , escampan nuestros cuerpos convertidos en tierra húmeda y fértil después de la tormenta.


Mariposa.
Tu boca incendiada que aletea y susurra, que extiende sus alas para atrapar a mis labios, a mi piel .
Sí , a veces tus piernas no son tenazas, son alas.



Misterio.
La noche que abraza tu presencia. La luna que enrojecida te descubre y delinea, mientras mis dedos palpan tu figura recortada que coincide con la de mi deseo.
Mis eternas dudas sobre tu existencia que apaciguas escribiendo no se que historias en mi espalda.
Tu ausencia ,cuando tu olor me acompaña.
El rojo de tu boca.
El origen de la cadencia de tu cintura.
Lo interminable de una noche que sobrevive aferrada a la nostalgia, a las palabras que fueron dichas o escritas en la piel.
La dolorosa inasibilidad de tu belleza.
Tu llegada exacta a mi vida.
Destino. Azar. Misterio. Noche.


MUSA.
He leído que cuando la encontramos tenemos que acercarla, quizás cercarla, hacerle saber que nos encanta, que nos maravilla. También decía el texto que de vez en vez, quizás de tarde en tarde, por que no ,alguna noche , había que besarle el cuello o los labios ,y no se que más, el caso era besarla. Finalmente el autor sentenciaba: de ninguna forma la dejes ir, sin tu musa poeta, no eres nadie.
Yo, claro pensé en ti. En la pobreza que me rodea en medio de tu ausencia, en el abismo que pende sobre mi por que las noches van hilvanadas al rojo inigualable de tus besos, y yo me quedo ahogado en el triste silencio de letras que devora tu sombra.


Noche.
Aquella, la única, el arquetipo que construiste con tus dedos danzarines y tu aroma desatado.
Noche, tu cabello al que me aferré en medio de la tierra enfurecida.
Aquél rincón de tu mirada .
La noche en que en medio de la tempestad encallé en tu cintura
Noche enrojecida por tu beso incendiado.
Si, la noche de la tarde aquella del vino en la mesa , en tu copa, en tu boca ,y luego en tu piel y en mi piel .
Noche con el cielo abierto para se asomara la luna y nos empapara la bruma.
Noche inmensa, portadora del cuerpo inmisericorde que dejara adolorida a mi existencia .
Noche, la creada por el destino ,esa noche en la que finalmente se cruzaron nuestros caminos , ese viejo sueño tuyo , y mis renovados delirios.
Noche que cabe , lo sé .lo he vivido ,en uno solo de tus ojos, en el abismo insondable de tu boca , en mi cuerpo recostado bajo tu sombra .
Era de noche aún cuando, sin medir mi acto, salí de tus brazos y de tu casa.
En alguna parte de mí, la noche permanece.
No sé si algún día amanecerá


Nostalgia.
La luz de aquella tarde, el paso lento del tiempo , la inasibilidad de tu belleza en mis manos, las tenazas tus piernas, el sabor del vino tomado de tu boca y horas después de tu piel, la noche hilvanada de tus cabellos, tu cintura despierta y enfurecida, tus piernas en pleno vuelo, el sigiloso sonido que hace tu boca al entreabrirse para..... el beso, tu espalda infinita.
Las palabras que ahora tienen otro significado, que tienen otro aroma, las palabras que cuenta la historia de su propia historia.
Pero no hay mayor nostalgia que del hombre y la mujer que fuimos aquella tarde, en esa habitación, en el umbral de la noche.



Ojalá.
Que tus manos...que tus besos...que tus palabras...tu arribo exacto a mi imaginación y mi deseo. Que una nueva lluvia nos empape. Que un nuevo tiempo nos convoque.
Ojalá , ¿no es acaso una forma de oración?
¿A quién pedirle tenerte una noche más, darte un beso más ?
Ojalá que una nueva tormenta me sacuda, que mi humedad nos empape, que regrese el sabor del vino ,el café inútil de tu blusa en mis manos.Que vuelvan los sonidos que hace de los que tu nada sabes (tu boca entreabierta, tus piernas deslizándose).
Ojalá.
¿Volverás?

Palabras .
¿Cuántas te he dicho? cientos ? miles ?
¿Acaso solo he dicho una sola desde que te conozco y el resto no son sino
metáforas de la única palabra que repito inconsolable?
Han dicho mis palabras algo que siendo verosímil te de la certeza de mi existencia?
Escribir es un acto de evocación y deseo solo válido en tu ausencia (es, lo sé, una acto de nostalgia). Escribir en tu presencia sería una redundancia inútil .
Palabras, las que te dije aquella tarde . Palabras ...cuántas para convencerme de que existes más allá de mi recuerdo.
Palabras...rojo ...humedad...noche...vino...falda...espalda infinita....ven...
oye..... palabras, símbolos que han terminado por ser metáforas tuyas. Palabras recién creadas para describir(te), imaginar(te), desear(te), tocar(te), recordar(te), recuperar(te), invocar(te), recrear(te).
Palabras escritas, susurradas, silenciadas, depositadas con la voz o con el cuerpo, en una página cualquiera ( como ahora ) , o como esa tarde en que escribí mi historia entera en tu piel.
Palabras como las de esta tarde en que reescribí las palabras de la historia, las palabras de las palabras , d e l e t r e a n d o n o s .

Quererte.
Cuando tu presencia en aquellas contadas horas y amarte cuando te has ido cuando solo tu imagen gris se quedó a mi lado.
Quererte. ¿Sabes cómo te quise ? ¿Cómo te he querido?
Llevando tu beso adolorido tarde a tarde , sintiendo mis labios secos y sedientos de la humedad salvadora de tu beso.
Buscándote en cada letra , en cada palabra escrita, pronunciada ( o ahogada ) intentando el viejo recurso de la invocación.
Besándote esa noche sintiendo que era el último acto de mi vida sobre la tierra y asombrándome entonces de volver a la vida en medio de tus brazos, escuchando el estruendo sigiloso de su respiración,
Olvidándome del mundo, de las calles , de las avenidas, de los ríos incontenibles , de las lluvias imprevistas , de la multitud que se desvanece ante tu figura.
Escuchando canciones que hicimos nuestras, en los poemas que narran nuestra historia y que nosotros no escribimos , sabiendo que somos personajes y eventuales lectores de su destino ( por que sabemos que nuestro encuentro y nuestro final está en las manos , en las letras de algún poeta) .
Con un amor que nació de una tarde y una noche preparada por tiempo y tiempos ,tangible como la espuma , luminoso como la noche, cálido como una sombra, ensordecedor como el sigiloso sonido de tus labios que se entreabren.
Sacudiéndome en cada abraso que le arranco a tu piel , atestiguando la dolorosa inasibilidad de tu belleza.
Viviendo en una ciudad que terminó por ser tu metáfora .

Rozar.
Tu piel...igual con mi imaginación que con mi deseo. Descubrirte ,explorarte en medio de la noche a tientas ,como ciego. Rozar tu piel para escuchar lo que tu cuerpo sigiloso me dice .Rocé tu piel para corroborar el aroma y el sabor amargo y dulce que dejó el vino dos, tres , cuatro, cinco horas antes. Rozar tu piel y recorrer tu espalda infinita, despertar la furia de tu cintura hasta encallar en ella. Rocé tu cuello ,la raíz de cada uno de tus cabellos ,tus hombros luna creciente, luna menguante que salen temblorosas y se escapan de la (inútil) blusa café . Rocé tus manos y encontré mi nombre, un trozo de mi historia , en sus líneas.
Llegué a tu oído con un silencioso aliento que deletrea tu nombre y desperté a tu piel dormida.
Finalmente , rozando escasamente los límites de la noche desaté la cadencia de tu cintura .

Solo.
Estoy más solo, sin ti desde aquella noche. No ,no sé a qué hora salí de la habitación donde te despojaste de la bluza , tampoco recuerdo la hora en que atravesé la puerta ( que tienen a un lado el librero ) que me regresó a la otra noche, la que no te contiene. Sí , estoy más solo desde aquella noche.
¿ Nos despedimos ? ¿ Nos besamos? ¿ Nos miramos en los ojos del otro una última vez ? Sí te quedaste en la habitación llena de aromas, de música, de noche, de humedades compartidas, mientras yo salía sin rumbo a una ciudad solitariamente adolorida.
Recuerdo el tiempo en que tu ausencia no provocaba esta incertidumbre,
esta inquietud, este extraño e incontenible deseo de mirarte , de escucharte, de saberte.
Después de tu beso, después de tus brazos ,después de tu piel .
Qué extraña la ciudad, la que miramos juntos aquella noche, no es la misma. Trate de escuchar la música que oímos juntos ( mira que uno es terco y trata de encontrarte en cualquier sitio ). No es igual. Le faltas tu. Yo lo sabía la tarde en que serviste el vino y te dije que en él iban la tarde, tus manos, la música, tu mirada, tu ....tu.... y mis deseos de abrazarte ,de contener tu cuerpo. Sí, no me engaño, sé que sin ti ,nada, estrictamente nada tendrá el mismo sentido.
Lo sabía ,pero había que estar contigo esa tarde, esa noche. La intuición de la no permanencia no puede arrebatarte la oportunidad. Lo sabía y me quede. Lo sabías y ....arribamos a la noche.
Ahora , esto es un descubrimiento, soy una metáfora de tus manos , de tu beso , mi piel es una metáfora de tu humedad. En mi soledad tu sombra me acecha ,tu olor se asoma, pero ninguno de queda.
No se a donde estás ,a que rincón de la ciudad te habrás ido.
Sé que allá, contigo , a tu lado ,bajo tu sombra está la música ,el vino ,la tarde ,tu espalda infinita, mi deseo, mi noche.
¿ Cuánto dura el amor? ¿una tarde, una noche ?
¿Por que no más ?
¿ Hay quienes tienen como destino el amor, hay quienes la nostalgia?.

Sueño.
Te he soñado, ahora vives en mis días llenos de nostalgia y en mis noches ,en mi consciencia y mi inconsciencia, te he soñado a fuerza de arrancarle a la noche tu imagen y tu aroma. Te he soñado y soy un hombre sediento que bebe de la desembocadura de tus ríos. Te he soñado y tu piel es la tierra cuyo lamento se despierta con mis pasos. He despertado con el olor de tu aroma amargo y dulce bajo mi piel . Has despertado adolorida de humedades compartidas.

Tiempo.
Una tarde , una noche. No más.
Un abraso interminable, la exacta eternidad en una sola noche . Nuestra historia completa en medio de un par de habitaciones, en unas cuántas copas de vino ,en una finalmente inútil blusa café, en contadas y repetidas canciones , en las páginas escritas por poetas queridos que dictaban nuestro efímero destino.
Tiempo. Para los amantes el tiempo corre alrededor de ellos. ¿Cuánto entre un beso y el siguiente ? ¿Cuánto dura un beso? (unos cuántos instantes? Toda la vida ? ) Besarte y morir .Besatey constatar que la vida inicia .
Tiempo. Una tarde en que – no sabíamos - que por tocarnos terminamos por ser metáforas de nosotros mismos.
Soy una metáfora de tus manos temblorosas.
Tu espalda infinita.
Las incontables horas que esperé para llegar a la habitación donde me esperabas sin saberlo.
¿Cuánto dura una noche ?
Una anoche que se convierte en el arquetipo de todas las noches. Una noche en que descubres el significado de “obscureciendo”. Una anoche que parece perpetuarse noche a noche.
¿Cuánto dura una noche ?
¿Alguien lo sabe de cierto?

Uvas.
Dos ,esperando.

Vid.
Cuerpo de mujer.



DESTIEMPO.

Su aroma , sin ella.
Su imagen, sin ella.
Quizás uno nunca sabe cuando dura el amor.
Una tarde , la noche de esa tarde. El destino cumpliendo y nosotros aceptando.
Quizás alguien pregunte si valió la pena.
Si el destiempo vale el tiempo.
Si las palabras, ahora metáforas de ella, de esa tarde y esa noche, perdurarán, como uno solo de sus besos.
¿Ha usted le ha sucedido ? ¿ ha reconocido el peso del destino alguna tarde ,alguna noche cuando descubre lo que hay en la mirada del otro cuando se miran mutuamente ?
Destiempo.
Nostalgia.