jueves, febrero 03, 2005

MIA

MÍA
ADOLFO MORALES MONCADA

La belleza es inasible.
Uno lo descubre tarde que temprano. En mi caso fue mas bien tarde. Y lo sabes por que por que muy al principio, cuando apenas te conocí, yo creía que tu belleza cabía, estaba hecha para mis manos. Pensaba ( y mira lo que es no saber ) que por ejemplo, después de besarte (enrojecidamente besarte, besando unos labios que siendo tuyos, no podían ser sino míos) me posesionaba del rojo y la humedad; tu humedad, impregnandose a unos labios ( los míos) , después de poseer su origen ( los tuyos ).

Debo aclararte el inicio de mi error. No recuerdo desde cuando, pero se que álguien nos dijo ( a los hombres, claro ) y nos hizo creer con sinceridad ( y no menos estupidez, aunquen esto último solo me es posible verlo ahora ) que la belleza de una mujer, como una de las cualidades inobjetables de ella, una vez establada la relación , pasa a a ser de nuestra propiedad, claro está , como la mujer misma . Uno,un poco joven y un mucho ingenuo, que para ese entonces conoce a lo mas algo de fut bol, un poco de rock y no sabe de las mujeres mayor cosa, se lo cree. Y a partir de entonces va uno por la vida con aquello de que esa mujer ( la que me gusta , pues )tiene que ser mía. Sí , mía ( como mi bicicleta, mi chamarra negra, mi colección de discos de Bossa Nova y mis libros de Tolkien ), Mía , como la canción de Manzanero “ aunque tu vayas por otro camino ,nunca te olvides, sigues siendo mía ” pero no creas, uno piensa …cualquier día dejo que esta se vayas por otro camino. Pues no quedamos que eres mía.
Ahora, esto de la pertenencia no debe sorprenderte. De hecho es una tradición de relación de pareja larga y puntualmente documentada, por ejemplo en películas ( ahí están Fernando y Domingo Soler ) , incontables canciones ( cuatro de cada cinco boleros defienden la pertenencia, el quinto , el dolor de la ausencia ) y no olvidemos el modelo capitalista, neoliberal pues, que desde el Fondo Monetario Internacional privilegia para el mundo la posesión y el usufructo. Herederos de esta tradición ( nosotros, en fase aguda de enajenación económica, histórica , cultural ) no podemos sino creer y defender que la mujer, objeto del deseo, debe ser poseía por lo que, ella sin pudores , ni maypres razonamientos de pormedio ( no faltaba más ) debe entregar , es decir , rendir a su dueño y señor, cuerpo , belleza, sensibilidad y voluntad. Conciencia e inconsciencia

Así era cuando te conocí.
Admiré tu belleza como un misterio insondable de la vida. Perdí la sensatez ante la cadencia de tus pasos y enloquecí ante la sola posibilidad de darte un beso ( te acuerdas de aquello de “ usted es la culpable “ ? ,que termina diciendo “ y hasta la vida diera por vencer el miedo de besarla a usted” ?. Pues así te quería , así te deseaba, con miedo , pero con voluntad. Te quería mía , como la de Manzanero, con desesperación, con o sin la ayuda del destino El caso era instalarme en tu boca, en tus sueños, en tus días y en tus noches . Quería estar en tus fantasías, en tus pensamientos, en tus palabras y en tus silencios, en tus horas y en tus pasos. Aunque te diré que en esto de la posesión, de la búsqueda del objeto del deseo no hay calma. Primero la lucha por tenerte, que no tiene nada de fácil, y luego la ansiedad, claro , ante la posibilidad de que sea otro quien termine por poseerte.Por que tu tenías que ser mía y no de otro. No quería siquiera que te miraran. Así la ansiedad ,dió paso ( el colmo ) al miedo este , a la obsesión y de ahí finalmente a la paranoia hay solo una paso – o una mirada . (¿ “a quien volteaste a ver”?). Cierto esto termina con un diagnosticable sabor a enfermedad mental.
Pero así era cuando te conocí.

Ahora te diré, no se si le sucede esto a todos los hombres. Pero tarde que temprano nos encontramos con una mujer que nos muestra el tamaño de nuestra estupidez. Una mujer que nos enseña que entre su amor y nuestro miedo no hay ninguna relación.Nada que ver . Es decir que su amor es su amor y nuestro miedo, es cosa nuestra. Que golpe a la historia y a la tradición , a los Soler , hasta al buen Manzanero.
En fin , yo te encontré a ti. Y tu sin decirlo, me has dicho “ nada de mí te pertenece, lo que está en tus manos ahora ( en tus pequeñas manos ), en este breve instante, es la piel, el sentimiento, la imaginación, el deseo que yo te permito descubrir, explorar ,para que sepas de mí, para que palpes mi amor por ti”.

No , de ninguna manera ha sido fácil entender. Por que uno está terco con que la piel, tu piel, tu belleza, tu voluntad debe ser , tienen que ser mías. Pero poco a poco , a punta de miradas inatrapables, de palabras inexpugnables fui entendiendo, lo fui sabiendo: no hay manera de poseerte. Tu piel, tu mirada, tus labios, tus ternuras, tus tiempos, tus pasos, todo lo que tu eres lo has puesto a mi alcance para que yo te conozca. No se trata
( ahora veo que nunca se ha tratado ) de tenerte, sino de acercarme, y a tientas, mirando el fondo de tus ojos, saber de ti. No perteneces ni pertenecerás a nadie, hasta que tu decidas librementre depositarte en unos brazos.
En lo que a mi respecta el caso es, en el largo y dulce camino a enamorarme detenerme a probar el incendio humedecido de tus labios, calcular ( con infalible torpeza ) la innumerabilidad de tus cabellos, perder la cordura y la lógica cartesiana ante el péndulo de tus caderas, reconocer que tu presencia es el dulce misterio de la vida y lo que vale de esta tarde , y quizá esta noche ( solo quizá) es que estás a mi lado.