jueves, febrero 03, 2005

LA PUERTA

LA PUERTA
ADOLFO MORALES MONCADA.

Era la hora.
No tardabas en llegar.
Nunca habías sido muy puntual. Pero algo me decía que hoy no retrasarías tu llegada.
Mire la puerta.
¿Cuátas veces te vi cruzar el umbral ? Recuerdo la primera ves que lo hiciste. Nerviosa, inquieta, soriente, coqueta. Miré la puerta.
Fuí a la cocina y tomé la botella de vino, la abrí y me serví un poco.
Fué desde ahí que escuché cuando tocaste la puerta. Sin prisa me acerque. Poco antes de abrir, casi sabía lo que iba a encontrar. Fué ayer cuando me llamaste y dijiste , quiero que hablemos y yo …( como si no supiera ) ¿que pasa ?, para luego, que tal si mañana platicamos, por la tarde ¿te parece?, quizá a la siete. No recuerdo que mas dijimos , pero… estabas al otro lado de la puerta y casi sabía a que venias.
Abrí.
La puerta se cerró detrás de ti .
Sabía , uno sabe estas cosas ,que si te ibas, no volverías. Y te fuiste. Y no por que en otras ocaciones no te fueras. Nos despedimos incontables noches. Pero cada despedida era una suerte de pausa en medio de ese flujo y reflujo que era nuestro amor, un breve silencio en el diálogo ( silencio que seguia siendo mensaje ), un respiro apenas para seguir con vida.
Pero esta noche, cuando tu llegada , desde que atravesaste el umbral , desde el beso del saludo ( breve , apenas un roce ) ,desde la mirada en el encuentro ( esquiva , inutil) , ya te despedías.
Te miré inquieta, nerviosa, distante , tensa. No te gustaba lo que venías a hacer.
Nunca mas volverías a parecer.
Uno sabe estas cosas. Poco a poco , a menos que nos gane el cinismo, poco a poco, las va uno sabiendo.
Detrás de ti se fué mi amor. Te siguieron mis palabras, mis imágenes tuyas, mis recuerdos ya esa misma noche llenos de nostalgia. Te habrán seguido por no se cuantas calles y avenidas de la ciudad . Seguro se quedaron fuera de tu puerta ,a la que no pudieron atravesar.

Al poco de tu llegada , sin relajarte , sin darte la oportunidad ni el tiempo de sentire cómoda ( igual no lo querías ) dijiste ,en cuanto tuviste el vaso de vino en la mano, como te dije ayer, tenemos que hablar, y luego, con palabras que no estaban desprovistas de dolor, de un sentido de impotencia, es muy dificil para mí seguir así, ya no quiero, quisiera que me entendieras , yo ya no puedo.




No te habías sentado a mi lado, usaste el sillón lateral. Esto no era nuevo ,lo habías usado muy al principio y luego cuando estabas molesta y usabas la distancia como mensaje. Por que las distancias, los silencios, las pausas son mensajes. Esta noche, lo sabía, lo sentía en mi cuerpo que se empezaba a doler, esa distancia significaba una decisión. Un decisión que no te había sido fácil tomar. Te conozco y sé de sobra lo que hay tu rostro.

Hablabas despacio. Como repitiendo lo que hubieras ensayando una o dos tardes antes. Quizá lo habías platicado con tu amiga, con la que comiste ayer, quizá juntas después de hablar por horas de lo que te pasaba, de lo que sentías terminaron por escribir el guion de la despedida. Lo entiendo. Mientras hablabas mirabas el vaso de vino midiendo lo que restaba despues de cada sorbo. De pronto mirabas mis ojos. ¿ Que encontrabas en ellos ? ¿estaba respondiendo yo como lo esperabas ? pero mis ojos eran tan solo algo en el horizonte, te costaba trabajo conectarte con ellos , es decir, conmigo. Tu mirada volvía al vaso y al movimiento líquido de su contenido. Un par de ocaciones miraste la puerta. Sentí tu deseo de finalizar pronto lo que ibas a hacer. Irte. Terminar de una vez.
Separase nunca ha sido fácil. Si lo sabré yo. También me ha tocado decir, me voy esto no da para más , abrir, salir y cerrar la puerta tratando de olvidar todo , lo mismo los recientes cuarenta minutos, que los meses anteriores. Cerrar la puerta para para nunca mas volver a parecer.
Ahora eras tu la que decía que esto no daba para más , que el sentimiento era otro , que la rutina ,que el hastío , que nos mirábamos sin interés ,que nos amabamos con prisa o con cansancio y que habías terminado por verme como quien ve llover. Que nos quisimos o me quisiste ( dijiste ), que estabas contenta, feliz, pero que ahora, nosotros …Decías nosotros, cuando en realidad hablabas solo por ti. Pero es dificil decir cara a cara, mira amigo, el gusto por verte se me ha ido a no se donde ( igual al caño ) y tu presencia ha llegado al punto de me da igual .
¿Que puede decir uno ?
Esto se ve venir. No creas, yo era la otra parte, también me daba cuenta. Pero a veces, uno dice, uno cree que quizá un poco más adelante se compongan las cosas, que esto no puede estar tan mal, en fin, quizá pretextos para no romper, para no enfrentar el dolor, no lo sé.
Hablabas y yo aceptaba.Era cierto ,tubimos tiempos duros. Noches malas . Dolor de más . Igual no supimos ( o no supe, seguramente tienes razón ) cuidar el amor que había en mi corazón por ti. Reñimos por pequeñeces y nos lastimamos innecesariamente .

Dijimos , como para aliviar el desencanto que hubo un tiempo bueno, era cierto ni tu ni yo lo podemos negar . Pero la vida , o nosotros mismos (¿ por que evadir la responsabilidad de lo que hacemos o dejamos de hacer ?) no fuimos capaces de soportar la pena ni la adversidad que creamos entre nosotros.

Quizá nos fue ganando una suerte de desamor instalándose entre nosotros cómodamente , mientras perdiamos el interés en el otro , en sus palabras, en sus querencias, en su cotidianidad , en su vida pues.
Miraste nuevamente la puerta y tu reloj.
Se va , pensé mientras hablabas y te miré sabiendo que no lo haría mas.


Finalmente dijiste, algo asi como he pensado que mejor aqui lo dejamos, lo intentamos, no funcionó y ni modo, ya nos encontraremos por ahi. Ibas a decir algo como ya encontrarás álguien que…pero te detube , finales de televisión, es llegar caer bajo.
Tomaste el último sorbo de tu vaso ( a la botella le quedaba una copa que finalmente tomé esa misma noche), nos despedimos sin beso en la mejilla, apenas un escurridiso apretón de manos. Llegaste al umbral y no esperaste. Tu misma abriste la puerta, saliste y … la puerta se cerró detrás de ti.
Esto se sabe, es decir , ahora sé que nunca volverás a parecer.